Obituario
Ese amor duerme ahora suavemente sobre tus hombros; se acurruca cada vez que cierras los ojos, se pone a soñar cada vez que se te pierde la mirada... Este amor está muerto y nadie lo ha notado ¡Ay soledad! soledad que así decía: ¡regálame un vaso de agua que me muero de sequía!