La profunda raíz (como una entraña) rompía la tierra y el concreto, alargaba sus puntas hacia el fondo abismal y hacia la noche luminosa, crecía desordenadamente. Nunca antes ví una raíz como esa, parecía estar luchando contra toda convención arbórea. Más que la raíz de un árbol aquello era su centro, era el árbol mismo, era su extensión infinita. Diana se preguntó cómo era posible la existencia de un ser a la vez tan monstruoso y tan perfecto, pues aún ante la aparente deformidad, su esencia era la de la creación absoluta, quizá él era el único testigo del principio de los tiempos.
Está muy mal visto tener canas, muchos estudios han indicado que las personas con más canas presentan más problemas de salud. Buscas un doctor y te dice que hay una pastilla que te va a quitar la cana. Te tomas la pastilla y la cana desaparece, aunque notas que la pastillita te causa algunas molestias (una rara comezón en la nariz, no es grave pero no la tenías antes). Dices -bueno ya no tengo ninguna cana y me pica la nariz- así que dejas de tomar la pastilla, pero al al poco tiempo aparecen dos canas. Entonces vuelves con el doctor y te dice -ah sí, es que no puedes dejar de tomar la pastilla, tienes que hacerla tu estilo de vida de ahora en adelante para que ya nunca vuelvan a salir las canas-. Piensas -bueno, la pastilla no es tan cara y la comezón en la nariz no es grave y todo mundo me dijo que me veía muy bien sin canas- y además leíste un artículo sobre que tener canas está directamente relacionado con muchos problemas de salud (artritis, demencia senil, in...
De la autoría de José Vicente Anaya (mi poeta-padre) participando en la danza de aquella mujer que me dió la vida Por ejemplo, que te llamaras Dorinda cuando te veo bailando en el relato de Carlos Rodolfo y te descubro mujer que habita nuestro desconocimiento, por ejemplo, pero cómo inventarte y para qué si estás en algún sitio poblado al ritmo de tu cuerpo. Y estoy seguro que te arrancas el alma con nuestro tiempo Mahler... pero tú bailas en el rincón de la casa que guardas para los sueños. O intentas regresar al agua porque el verano propicia los orígenes y tú bailas cualquier noche cerca de un poeta que desconoces cuando él habla de tí para este mundo. O danzas por la ribera de un río que se pierde entre el escándalo con aves tempraneras y después te encuentro callada en un camión urbano: cargando la pesadez de nuestro siglo, y yo también callado sin esperar respuesta a mi mirada: Nos perdimos, sin encuentro ni despedida, entre la indiferencia de millones ...
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