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Guitarra negra

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Poemas de Alfredo Zitarrosa (1972-1977)


Allanamiento Hoy anduvo la muerte buscando entre mis libros alguna cosa.
Hoy por la tarde anduvo, entre papeles, averiguando cómo he sido, cómo ha sido mi vida, cuánto tiempo perdí, cómo escribía cuando había verduleros que venían de las quintas, cuando tenía dos novias, un lindo jopo, dos pares de zapatos, cuando no había televisión, ese mundo a los pies, violento, imbécil, abrumador, esa novela canallesca escrita por un loco.
Hoy anduvo la muerte entre mis libros buscando mi pasado, buscando los veranos del 40, los muchachitos bajo la manguera, las siestas clandestinas, los plátanos del barrio, asesinados, tallados en el alma.
Hoy anduvo la muerte revisando mi abono del tranvía, mis amigos, sus nombres, las noches del Café Montevideo, las encomiendas por la Onda con olor a estofado, revisando a mi padre, su Berreta, su Baldomir, revisando a mi madre, su hemiplejia, al Uruguay batllista, a Arístides querido, a mis anarcos queridos bajo bandera, ba…

Un texto de Charles Warnke

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Sal con una chica que no lee. Encuéntrala en medio de la fastidiosa mugre de un bar del medio oeste. Encuéntrala en medio del humo, del sudor de borracho y de las luces multicolores de una discoteca de lujo. Donde la encuentres, descúbrela sonriendo y asegúrate de que la sonrisa permanezca incluso cuando su interlocutor le haya quitado la mirada. Cautívala con trivialidades poco sentimentales; usa las típicas frases de conquista y ríe para tus adentros. Sácala a la calle cuando los bares y las discotecas hayan dado por concluida la velada; ignora el peso de la fatiga. Bésala bajo la lluvia y deja que la tenue luz de un farol de la calle los ilumine, así como has visto que ocurre en las películas. Haz un comentario sobre el poco significado que todo eso tiene. Llévatela a tu apartamento y despáchala luego de hacerle el amor. Tíratela.

Deja que la especie de contrato que sin darte cuenta has celebrado con ella se convierta poco a poco, incómodamente, en una relación. Descubre interese…

Polvo

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Te dicen que polvo eres y en polvo te convertirás... No te dicen que también semilla eres y engendras semillas,  que agua eres y del agua brotas,  que fuego eres y el fuego te consume,  que eres la brisa del mar cuando te bajas del auto al llegar a la playa, que eres el olor del papel de tu libro favorito, y la risa de tu mamá, y los recuerdos de tu abuelo hablando por el teléfono de disco...  Te han estado ocultando muchas cosas.


La ola "fixer"

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Existe una nueva moda entre los ciclistas urbanos, se trata de cambiar su bicicleta normal por una “fixie” (es decir, una bicicleta “de piñón fijo” y sin frenos… sí, leíste bien, sin frenos).





















Cada vez hay más bicicletas de este tipo, y al parecer es una ola que viene muy fuerte… pero ¿sabes cuáles son las implicaciones de usar este tipo de bicicleta?
En tiempos recientes el uso de la bicicleta se ha empezado a posicionar como la mejor opción para trasladarse en las grandes ciudades donde el tráfico ya lo devora todo. Y sin duda aplaudimos la decisión de trasladarse en bicicleta, ya que no sólo es un ejercicio muy completo, sino que es bueno para el ambiente y para tu bolsillo. Sin embargo, vivimos en una ciudad donde hace falta mucha educación vial, tanto para los ciclistas como para los automovilistas e incluso los peatones. Aún hay mucho por hacer, y lo mejor, sin duda, es predicar con el ejemplo. 
Primero empecemos por definir: ¿qué es el piñón fijo? (en inglés “fixed gear”, de ahí…

Pájaros prohibidos

“Los presos políticos uruguayos no pueden hablar sin permiso, silbar, sonreir, cantar, caminar rápido ni saludar a otro preso. Tampoco pueden dibujar ni recibir dibujos de mujeres embarazadas, parejas, mariposas, estrellas ni pájaros.

Didaskó Pérez, maestro de escuela, torturado y preso por tener ideas ideológicas, recibe un domingo la visita de su hija Milay, de cinco años. La hija le trae un dibujo de pájaros. Los censores se lo rompen a la entrada de la cárcel.

Al domingo siguiente, Milay le trae un dibujo de árboles. Los árboles no están prohibidos, y el dibujo pasa. Didaskó le elogia la obra y le pregunta por los circulitos de colores que aparecen en las copas de los árboles, muchos pequeños círculos entre las ramas:

-¿Son naranjas? ¿Qué frutas son?

La niña lo hace callar:
-Sshhhh.

Y en secreto le explica:
-Bobo. ¿No ves que son ojos? Los ojos de los pájaros que te traje a escondidas”


1976, Libertad: Pájaros prohibidos 
Por EDUARDO GALEANO

Mujeres, poetas y beatniks

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Pase usted y dese un quemón: échenle ojo a mi artículo para La Jornada Semanal (click en la imagen para leerlo)


Participación en la danza con Doris

De la autoría de José Vicente Anaya (mi poeta-padre) participando en la danza de aquella mujer que me dió la vida Por ejemplo, que te llamaras Dorinda
cuando te veo bailando en el relato de Carlos Rodolfo
y te descubro mujer
que habita nuestro desconocimiento, por ejemplo,
pero cómo inventarte y para qué
si estás en algún sitio poblado al ritmo de tu cuerpo.
Y estoy seguro que te arrancas el alma
con nuestro tiempo Mahler...
pero tú bailas en el rincón de la casa
que guardas para los sueños. O intentas regresar
al agua
porque el verano propicia los orígenes
y tú bailas cualquier noche cerca de un poeta
que desconoces
cuando él habla de tí para este mundo. O danzas
por la ribera de un río
que se pierde entre el escándalo
con aves tempraneras y
después te encuentro
callada en un camión urbano:
cargando la pesadez de nuestro siglo, y yo
también callado
sin esperar respuesta a mi mirada:
Nos perdimos, sin encuentro ni despedida,
entre la indiferencia de millones de habitantes,
incluyéndon…