28/11/07

tliltic telpochtli (Vater-Natur)


El joven del monte de las espinas negras tenía la piel pintada y los ojos profundos. Se sentaba en cuclillas, en lo más alto, y miraba cómo le vertían veneno a sus aguas, cómo le arrebataban los cabellos de su cabeza, uno a uno, cómo exhalaban el humo en sus pulmones, cómo le comían los dedos y las uñas. Veía cómo mordían su brazos con esos pequeños dientes afilados, veía que se infectaban sus heridas cuando se las escupían y se las pisaban.
Los escuchaba gritar en sus oídos las más pútridas palabras, decían lo que le harían, decían que lo odiaban a él y a toda su gente.
Le llenaban la boca de aguas negras, de azufre, de alquitrán, de hierro. Le perforaban los párpados para que nunca pudiera cerrar los ojos y soñar que nadie había profanado sus tierras, que nadie le había robado su música, que sus dioses no habían sido humillados.
No lloró ni un solo día, observó permisivo, como un abuelo que viera a sus nietos recortar un vestido viejo durante uno de sus juegos. Dejó de observarlo todo cuando subieron hasta su cabeza y quemaron sus ojos con las brazas hirvientes que quedaron en el lugar donde hace unos años había construído su casa. Su piel se volvió toda negra como la pintura que lo cubría, se la cayeron los brazos al suelo y la quijada. Se volvió un hombre triste. Se volvió un hombre hueco. Un tliltic telpochtli.

22/10/07

Diana, capitulo 5



Diana se despertó adolorida por la caída... no sabía cuanto tiempo había estado inconsciente pero sí tenía una clara noción de que estaba en un hospital, se lo decían los olores estériles y desinfectados, las sábanas extrañas, la luz y el blanco. Estiró un brazo y contempló sus largos dedos a lo lejos... ¿así que esos eran sus límites?

29/9/07

Subterranean Homesick Blues

¿Vieron que sale Allen Ginsberg? #ILoveIt



20/9/07

A una lagrima obscura


"Ciego sería el que llorara"

¿De dónde salió esta pequeña figura humana?
transfigurada
¿De dónde salimos esa noche juntos?
desnudos
Se va olvidando, se va olvidando

Obscurécete entre mis manos
ya se irá acabando el mundo después de nosotros

4/9/07

Diana, capitulo 17


Pintura de Lily Greenwood

Diana no quizo abrir lo ojos a pesar de que ya estaba despierta, prefirió hundirse un rato más el la comodidad de las gentiles sábanas y fingir que seguía dormida (aunque para su engaño no había víctima). Percibió la luz a través de sus párpados cerrados que dejaban pasar un aura rojiza que le hacía traer recuerdos de siestas de la infancia y días de playa.
De pronto una sombra aleteante pareció perturbar el aura rojiza, abrió los ojos rápidamente y sin moverse buscó con la mirada al rededor de su campo visual, unos segundos después volvió a pasar un aleteo por encima de su cabeza, esta vez ya no fue una sombra, era amarillo. Volteó y lo volvió a descubrir flotando desprecocupadamente por encima de su cara y de la almohada, ¡era una mariposa! pero ¿cómo había entrado?... revisó la única ventana de su cuarto, su única puerta y su único agujero en al pared, no parecían darle explicaciones al allanamiento de la mariposa. Penso que el asunto era un misterio pero que por lo pronto había que dejar salir a la mariposa, se levantó de la cama y abrió la vieja ventana...

Él había olvidado la llave, al menos eso creía, había probado ya 73 de las 126 llaves que hacían escándalo al revolverse dentro del sombrero de copa y aún ninguna lograba abrir la puerta del edificio, había ya descartado 17 llaves que parecían demasiado largas para ser la correcta y 8 que no tenían forma convencional... 28 llaves más y ninguna parecía prometedora. Estaba dirigiendo la llave #75 hacia la brillante cerradura cuando una ventana alta del edificio de enfrente rechinó como trayendo noticias, volteó sin saber bien por qué y vio salir por la ventana cientos de mariposas amarillas y revoloteantes.


30/8/07

nueve

uno
encendí una vela en tu nombre esta noche,
el fuego alcanza mis pestañas
y las lame con suavidad, con su única lengua parpadeante

dos
esas manos que te cubren el rostro
no son las mías,
y sin embargo (en mi cuento)
un par de caricias se nos escapan

tres
cada vez que ves que respiro
cada vez que respiro
cada vez
reapareces

cuatro
me dejaste aquí
tirada con los huesos rotos
frustrada de movimiento
y de lejanía

cinco
decidí mirarte fijamente
decidí pronunciar, para ti, mi nombre
decidí conocer tus labios, tu cuerpo, tu alma
decidí tomar el corazón que me ofreciste
decidí dejarte al día siguiente

seis
- ¿en dónde estoy?
- ¿pues en dónde vas a estar? ¡en tu cama!
- ¿es esta mi cama?
- sí, ¿qué no la reconoces?
- no, nunca la había visto antes
(¿crees en el destino y en los maleficios?)

siete
Al principio
creaste mi vientre y mi pecho
Dijiste "hágase tu corazón"
"háganse tus manos"
"hágase tu rostro"
"hágase tu voz"
hágase tu perdición...

ocho
una gota de mi tristeza cayó sobre tu hombro,
le salieron varias patitas enjutadas,
caminó hacia tu rostro,
mordió tu labio inferior
y formo su telaraña a lo largo y ancho de tus labios

nueve
su única lengua parpadeante lame mis pestañas con suavidad
el fuego alcanza mis ojos,
y los apaga

25/8/07

Palenque



Llegamos respirando fuerte, agitados, sudando y frunciendo el ceño por el sol … pero llegamos, y sólo por lo que vimos valió la pena, por sentir el corazón latiendo fuerte en el pecho, por sentir el fresco de la piedra y la sombra, por ver el rostro de los otros junto al nuestro.
Saqué de mi alforja un cuaderno y unos colores y decidí capturar alguna imagen de la cima del templo de la cruz. Dos niños se sentaron a observar mi caja de colores mientras yo dibujaba, me pidieron que les regalara un “pénsil” (les di el azul y el morado); Los dos van descalzos y se nota que les gusta… a mi también me gustaría haber andado mi infancia descalza sobre las ruinas, sintiendo la belleza y el dolor entre los dedos.

18/8/07

FLORTRISTEZA


Cuando lograron entrar, el departamento estaba (casi) completamente vacío... sólo quedaba en medio de la sala una pequeña maceta con una pequeña orquídea...
Ellos no lo sabían, pero había sido regada únicamente con mis lágrimas.

o r q u i d e a

A veces puedo llorar por muchas cosas a la vez, balanceo en perfecta acrobacia tres rupturas injustas, una muerte temprana, varios viajes (lejos), un pasado confuso y señalado, 113 fracasos, un suicidio y un asesinato, un tecolote de guadañá, mariposas muertas dentro de mi estómago, duraznos podridos sobre mi cama, un ídolo incomprensible, un idólatra incomprendido, catástrofes futuras que tal vez (con suerte) nunca reciba como tinta en un dedo pulgar, tantas espaldas, tan poca humanidad, historias rechazadas, pesadillas freudianas, silencios durante el sexo, recuerdos de pertenencia, palabras sabias, letras perfectas en frases perfectas en historias imperfectas... las equilibro todas juntitas, a veces en un sólo ojo, a veces uno y uno o ambos; en momentos malabareo con los ojos cerrados y dejo que se escapen entre mis pestañas, otras veces con los ojos bien abiertos y completamente empañados, y ¿para qué? ¿A quién podrían servirle de alimento estas lágrimas equilibristas que danzan por mi cara tan regularmente?, ¿a quién alimentan mis no-tan-dulces-más-bien-saladas lagrimitas? Me alimentan a mi y a mi pequeña orquídea que tan bien me representa; nos hidratan de tristeza para que crezcamos, para lucir normales ante este mundo normal lleno de gente medio rota que prefiere no llorar en público, así no dejamos que el mundo sepa que no sólo somos un humano y una planta, sino magníficas acróbatas de las tristezas.

Obituario

Ese amor duerme ahora suavemente sobre tus hombros; se acurruca cada vez que cierras los ojos, se pone a soñar cada vez que se te pierde la mirada... Este amor está muerto y nadie lo ha notado

¡Ay soledad!
soledad que así decía:
¡regálame un vaso de agua
que me muero de sequía!

9/8/07

VIII Congreso internacional de poesia y poetica



(píquenle a la imagen para verla más grande)

4/8/07

"Amaneceres del husar" (fragmento)

Del libro "Amaneceres del Husar" de la autoría de Eduardo Casar, cito un fragmento del capítulo "Encuentro con el trolebús"


"El trolebús se hizo a la parada. El Husar, al abordaje, afanoso como un elefante equivocado. Pagó. Otra vez. Una vez más. De nuevo. Ahora sintió que algo se traía entre manos: era el boleto. (...) Una viejita le clavó muy hondo su mirada azul. El Husar tuvo que aprovechar la quietud de un alto para extirpársela del ojo donde se le había clavado, muy lente de contacto.
La viejita se levantó para cederle el asiento, diciendo algo completamente intraducible (hay que tomar en cuenta la edad de la señora y la ley de Quilis según la cual es el mínimo esfuerzo el que empuja la lengua).
--Gracias señora --se defendió el aumentado aceptando agregando: --Ya no hay caballeros.
--Ya no --contestó la viejita con un dejo de firme tristeza en la voz y en el gesto otro dejo más o menos igual.
--¿Le llevo sus cosas? --correspondió el Husar.
--Sí --le dijo la viejita, entregándole dos divorcios, un hijo muerto, un chevrolet azul modelo 47, una noche en la azotea de un hotel en Puerto Vallarta, una nieta violinista, la Historia general de México en dos tomos, un hombre aburrido, una foto en el periódico donde está con Adela, un florero de Tonalá que le había regalado José Antonio, la excurción de Bojórquez al Cañón del Sumidero, una mañana anaranjada del 32, lo del eclipse, un cuento de Bertold Brecht, un tocadiscos Philco con la aguja original, un beso, una nevada, unas flores, la borrachera en la que quiso vomitar en el closet, una libreta de Florencia, una declaración en una servilleta, la noticia del suicidio de Roque, la serenata, los langostinos al chipocle, el sermón de la montaña, el accidente, aquel café fuerte y fragante, dos partos naturales, dos botellas grabadas, un intento de diario, un tono exacto y el mar, con sus punzantes cordilleras azules."

25/7/07

Diana, capítulo 12



Diana abrió los ojos y trató de recordar, la noche anterior había sido como un sueño, dulce y tal vez húmedo. Recordaba su cuerpo desnudo, recordaba la presencia apasionada, los besos inventados, las palabras ocasionales, el placer, al calor, las manos, los sonidos, el sueño... volteó al otro lado de la cama deseando comprobar con su presencia que no había sido tan sólo un sueño, pero no encontró más que un espacio tibio, una ausencia que lo comprobó de todos modos; se levantó decidida a buscarlo, a encontrarlo en la sala o la cocina, a besarle el cuello y decirle que se sentía como un sol en su cuerpo, pero siguió encontrando su ausencia aparentemente despectiva y burlona, ¡se había ido!, la había dejado ahí desnuda y dormida esperando, ¿y qué esperaba?... una correspondencia, una señal, tal vez un beso... Tal vez ella también tenía mucho que pensar; aún así encontró ofensivo el acto de desaparición... ¿y ahora?, el sueño se estaba esfumando y una mano invisible tomó el corazón de Diana y lo exprimió sin lograr que llorara... llorar... ojalá eso lo resolviera todo.

Hecatombe



Hecatónquiro en mi vientre
y mis labios en los tuyos
son situación constante entre tus brazos
es situación de instante cuando sueño
es requisito de pérdida y de especie.

Lejanía


Mi alma se quedó agarrada de tus huesos
se estira entre tú y yo
por miles de kilómetros
se hace delgada como una hoja
y amenaza con romperse
Estoy siendo tortutada en un potro trasoceánico.

break up



Ese día había tanto silecio que claramente se escuchó el inconfundible crujir de su corazón rompiéndose en pedazos... ¿qué nos pasó? ¿nos enamoramos?

23/7/07

Diana, capitulo 3



Diana descubrió que la observaban desde el edificio de enfrente, se quedó ahí junto a su ventana, mirando la sombra que se asomaba desde ese otro departamento, ¿qué querría ver la sombra?
Diana se soltó el largo cabello negro, se subió al grueso marco de la ventana y dejó colgar los pies por fuera, en el aire helado de invierno. Vió pequeñas calles abajo, las personitas (representando tan bien a un hormiguero), los cochecitos (representando también a algún insecto) y le gustó pensar que la sombra que la observaba tenía un nombre, le puso un nombre, y cuando alzó de nuevo la vista para reconocer a la sombra recién bautizada y ya no pudo localizar su ventana (¿cuál ventana?).
Lo siguiente que recuerda es estar cayendo
l e n t a m e n t e

Historia de amor #1



El espejo me vió y supimos que estaba prohibido aceptar nuestra existencia (¿o era mi imaginación y era tan sólo un espejo?) Así como sin querer, cuando pensaba que no nos miraban, rozaba con mi hombro su suave marco plateado, le dejaba sentir mi cuerpo sobre su fría superficie, tocaba sin querer su base con mi pierna desnuda... Creo que el espejo también se daba cuenta de que yo existía (¿o sólo lo imaginé?), me daba cuenta cuando me devolvía mi reflejo antónimo y dejaba que me acercara de vez en cuando, pero siempre inherte como advirtiéndome de la imposibilidad de nuestros encuentros que nunca llegaron a concebirse más que en mis sueños diurnos.
Así fue como la gente comenzó a creer que no estaba obsesionada con ningún objeto, que estaba curada, y me dejaron libre...

Nanopoesia


HIDRATACIÓN
Tu sed es música para mi piel…
tu sed de mí es música para mi piel…
¡te ruego que me bebas ahora mismo!




(CRIMEN PASIONAL)
Justo cuando me sentía pertenecer
me perdí en lo más profundo
de tus brazos-constrictor
fatales




AMBIVALENCIA
¡No te me pierdas corazón!
¿A dónde voy a ir sin órgano que lleve sangre a mi cuerpo…?





EQUINOCCIO DE PRIMAVERA (A Midori)
Hay que adelantar nuestros relojes
y nuestros sueños floridos
y nuestro último día
y nuestra muerte.

Historia de amor #2



Aún estando muerta jamás me olvidaría. Una sola luz alumbra el camino y esta luz es una más… un solitario camina entre las sombras alargadas, pensando… pensando en ti… y esa luz es un desprecio, lo hace olvidar… yo nunca lo haría, ¡ni muerta!
El rostro se ha vuelto cada vez más inexpresivo con el olvido… con la luz que borra, que remeda su gesto, anulándolo… falsificando la intención y los recuerdos…
Parpadea una luz de cerca… eso es un recuerdo… él la veía fijamente, ella estaba en una de las esquinas, una especie de escondite suicida, un lugar desagradable para el sexo; de todos modos tal vez la luz lo había llevado a olvidar, ¿cómo pudo olvidar? Y por ende a no darle importancia a lo repulsivo del lugar, al hedor, o hedores provenientes de distintas fuentes de repugnancia; no hubo necesidad de contenerse, de aguantar el aire; con la misma pasión con la que absorbía su aliento olvidaba el simultáneo envenenamiento del cuerpo, acicalaba su mente y corazón con caricias y orgasmos mientras intoxicaba su cuerpo entre la podredumbre menos imaginable; olvidaban; ahora él camina entre largas sombras y largos destellos ahuyentando el rostro de su mente, pensando… pensando en ella, en la pesadez de sus brazos, en la rigidez de sus senos, en la inexplicable permanencia de la calidez en su vagina, en su historia… ¡ella no olvidaría! Él va olvidando conforme la luz le borra el rostro… ¡ni muerta olvidaría!
El volverá al día siguiente y seguramente nadie habría encontrado todavía el cuerpo… y el volvería a tomarla entre sus brazos cada noche hasta que la podredumbre lógica hubiera hecho demasiado fétido el romance y entonces la olvidaría, entonces me olvidará… yo nunca…

P.D. la muertas nunca olvidan, nosotros recordamos por ellas ¡NI UNA MÁS!
imagen: 'Woman once a bird' de Joel Peter Witkin

Apocalipsis



Y el Hombre se pregunta qué está haciendo mal... y se toca la cabeza con la palma de la mano y mira aquella escena desastrosa... Se pregunta si todavía hay solución, si tendrá las fuerzas suficientes para resolverlo todo, si alguien quedará con vida, si quedará alguien para culparlo por todo o para perdonarlo, o para amarlo, o para quererlo, o dejarlo o matarlo...
El Hombre mira todo lo que alguna vez amó, destruído, amontonado, muerto... recoge un pedazo de papel del suelo sucio y pegajoso, descubre que hay algo escrito... lo lee lentamente, con miedo de descubrir que lo que imaginaba se vuelve cierto... El Hombre sabe lo que ha hecho mal, y no puede arreglarlo.