Participación en la danza con Doris

De la autoría de José Vicente Anaya (mi poeta-padre) participando en la danza de aquella mujer que me dió la vida
Por ejemplo, que te llamaras Dorinda
cuando te veo bailando en el relato de Carlos Rodolfo
y te descubro mujer
que habita nuestro desconocimiento, por ejemplo,
pero cómo inventarte y para qué
si estás en algún sitio poblado al ritmo de tu cuerpo.
Y estoy seguro que te arrancas el alma
con nuestro tiempo Mahler...
pero tú bailas en el rincón de la casa
que guardas para los sueños. O intentas regresar
al agua
porque el verano propicia los orígenes
y tú bailas cualquier noche cerca de un poeta
que desconoces
cuando él habla de tí para este mundo. O danzas
por la ribera de un río
que se pierde entre el escándalo
con aves tempraneras y
después te encuentro
callada en un camión urbano:
cargando la pesadez de nuestro siglo, y yo
también callado
sin esperar respuesta a mi mirada:
Nos perdimos, sin encuentro ni despedida,
entre la indiferencia de millones de habitantes,
incluyéndonos. Porque en una ciudad
la vida corre de soledad a refuigiarse
en la soledad a diario,
entre un alborto ubérrimo
frente a los gritos del orden la cordura.
Por eso tenemos que bailar,
danzar por un precipicio de concreto y
exponer el movimiento de la voz,
y ser todos poetas:
Doris del hombro acompasado al tobillo
y un rictus africano en tórax vivo. Y que,
por ejmplo, te llamaras Dorinda;
un nombre que nunca he oído:
lo inventé para tí.
Si te pregunto cuántas olas tiene el mar,
te imagino en la danza del agua
donde te vuelvo a ver y
ya no nos conocemos
por la ciudad embriagada de transeúntes.
Entonces tenemos que inventar una canción
o un poema gigante, buscamos
los indicios de una vida que se pierde
en los pasos;
las aves caen, duras, piedras
que nos descalabran.
Pero hay que salir en la flauta de Fido de Vivaldi,
o con Bach por Branderburgo; salir reinventados
por la transformación de una sinfónica, prendidos,
epilépticos de percusiones
que se desgarran de la alegría animal
que perdimos...
Y algún día fuimos al encuentro del Jazz
por un callejón que nos crispaba de conido largo:
caían los saxofones
sobre el piano y
destrozamos los nervios
contra el placer que prohibían;
la trompeta escapaba
de las manos del músico
muriéndose de dorga la generación Beatnik
baleada por la batería...

Y tuvimos Rock para olvidar
el fastidio de una ciudad
que nos encima a fuerza.
Los mayores nunca entendieron
el ruido de la época y todos los muchachos
sacaron sus largas cabelleras. Esos malcriados.
Los Rolling Stones
no se vestían de etiqueta.
Pero quisimos aprender el encantamiento
de los primitivos
a tres notas musicales solamente...

El primer ser que cantó
era poeta sin palabras
que reivindicó el misterio. desde entonces
se empieza un poema
sin saber lo que viene por delante
y el mundo se voltea. Yo te digo
que en mi poema danzan todos,
pero está hecho
para que tú vuelvas al canto y
por aquí te desplazas, aunque andes buscando
los ritmos que no existen.
Aquí estás bailando,
tal vez con la quietud de un día
que no tiene comienzo,
desonociendo que en este poema
tu baile de una noche
resultó acontecimiento interminable.

Y tú no eres para ficción alguna
porque las musas
se han quedado en el Olimpo

Te estoy cantando, muchacha,
porque danzas

Danzas entre una multitud que se cansó de inercia.
Y despiertas al ojo que se esconde.
Danzas y danzas
retrotrayendo al trópico en tu ritmo.
Te queda bien la hermosura de una pantera negra
que resalta en la selva.
Danza, muchacha,
porque nuestro tiempo
no tiene ritmo, ni madre.
El tiempo nos asalta
híbrido para empujarnos hacia un túnel
de espacio tumefacto.
Danza, muchacha, porque
no queremos morir repletos de vacío.
Danza, y
volverás a inventar la múscia del cuerpo.
Danza, porque pronto estaremos de vuelta
sin Bach, sin Rock, sin Jazz... sin Mahler...
Y tendremos que regresar al agua
buscando caracolas,
frente a un mar donde el Sol
será nuestro único tambor...

Tú danzas, y yo,
alguna vez sin ti me moriré contigo...

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
a quien hace referencia al inicio del poema? quien es Carlos Rodolfo?
Jairo ha dicho que…
¡Hola!
¿Tendrás de casualidad este libro en PDF o algo así? Me encanta este poema pero no he podido encontrar el libro al cual pertenece por ningún lado :(

¡Saludos!

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